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Reflexión junguiana en torno a la literatura
mágicorealista
Por: Yanira Alemán
Luego de haber estudiado una gran variedad de
textos mágico realistas considero que las características, el
contenido temático y la visión de la realidad que se presenta en
estas obras se nutre de un sustrato psíquico común a todos los seres
humanos, conocido como el inconsciente colectivo. Con este
escrito no pretendo reducir o enmarcar el realismo mágico dentro de
una teoría psicológica. Tan solo intento ofrecer una
alternativa en cuanto a las fuentes que dan vida a lo mágico
realista. Aunque los críticos literarios no consideren
apropiado el utilizar la psicología para analizar el realismo
mágico, resulta muy natural hacerlo pues toda creación artística o
científica nace de la psique, y ésta última es el objeto de estudio
de la psicología. Así lo aseguró Carl Jung al expresar:
"It is obvious enough that
psychology, being a study of psychic processes, can be brought to
bear on the study of literature, for the human psyche is the womb of
all the arts and sciences." (Jung, 1950)
El inconsciente colectivo y los arquetipos
:
Carl Gustav Jung, en armonía con su
naturaleza por inclinarse hacia lo transpersonal, se adentró en el
estudio de las diferentes profundidades que puede llegar a tener
aquello que denominamos "inconsciente". Contrario a los demás
teóricos de la personalidad y la psique, Jung hizo la distinción
entre un inconsciente personal y uno de carácter
colectivo.
El inconsciente personal constituye
una capa superficial del inconsciente en los seres humanos y se
deriva de la experiencia del individuo. En algún momento su
contenido fue conocido por el individuo, aunque luego se haya
tornado inaccesible o inconsciente.
Por el contrario, el
inconsciente colectivo no se deriva de la experiencia personal, su
contenido nunca ha sido conciente. Nace con nosotros,
no de nosotros. Es universal, pues como señala Jung:
"it has contents and modes of behavior that are more or less the
same everywhere and in all individuals" (Jung, 1954). La
importancia y la grandeza de esta estructura psíquica se puede
percibir mediante las siguientes expresiones:
"It is
an inner correspondence to the world as a
whole."
"The collective
unconscious as suprapersonal matrix, as the unlimited sum of
fundamental psychic conditions accumulated over millions of years,
is a realm of immeasurable breadth and depth. . ." (Jung,
1954).
La existencia psíquica
se puede reconocer sólo mediante la presencia de contenidos que sean
capaces de hacerse concientes; sólo podemos hablar de un
inconsciente si somos capaces de demostrar sus contenidos. El
contenido del inconsciente colectivo son los arquetipos. Los
arquetipos son patrones de percepción psíquica y entendimiento
comunes a todos los seres humanos. Jung los define como :
"archaic or primordial types, universal images that have
existed since the remotest times . . ." (Jung,
1954).
Los arquetipos son
posibilidades heredadas de representación pero no son imágenes
heredadas. Todos tienen un lado positivo o luminoso y uno
negativo u oscuro. Los arquetipos indican la existencia de
formas definitivas en la psique que aparentan estar presentes
siempre y en todas partes. Tienen la facultad de trascender el
tiempo y el espacio, como lo ha establecido Andrew Samuels al
expresar que los arquetipos : "are beyond time and space" (Samuels,
1990).
Expresiones de
arquetipos se pueden apreciar en las historias y tradiciones de las
tribus primitivas, en los mitos y los cuentos de hadas. Jung
no es el único que ha hecho referencia al concepto del arquetipo,
pues el mismo se ha manifestado en diferentes épocas y disciplinas.
La investigación mitológica los ha llamado "motifs", en
la psicología de lo ancestral corresponden a lo que Lévy-Bruhl llamó
"représentations collectives", en el campo de la religión
comparada han sido definidos como "categories of the imagination" y
Adolf Bastian los llamó "elementary or primordial thoughts" (Jung,
1954).
Es importante señalar
que el arquetipo no es lo que se percibe sino sus efectos. Los
arquetipos son comunes a la humanidad, pero sus manifestaciones son
influenciadas por la historia y la cultura, ya que el arquetipo es
un molde psíquico en el cual las experiencias individuales se
vierten y toman forma. Esto puede explicar, para propósitos
del realismo mágico, el por qué se pueden encontrar diferencias
entre el realismo mágico europeo y el latinoamericano. Al
manifestarse, según nos explica Jung, el arquetipo queda
contaminado por la actividad conciente:
"The archetype is essentially an unconscious
content that is altered by becoming conscious and by being
perceived, and it takes it's color from the individual consciousness
in which it happens to appear."(Jung, 1954)
Existen tantos arquetipos
como tipos de personas, eventos o situaciones de la vida. Por
lo tanto, es imposible describir o mencionarlos todos. No
obstante, se puede establecer que existen lo que podríamos llamar
arquetipos antropomórficos, como el ánima y el animus, arquetipos
relacionados al ciclo de vida, como el arquetipo del puer aeternus,
y también existen lo que se consideran roles arquetipales como lo
son el héroe y el trickster.
Franz Roh y las bases psíquicas
iniciales del realismo mágico :
El realismo mágico
adquirió su nombre cuando un crítico de arte alemán llamado Franz
Roh escribió un artículo para presentar una nueva pintura que
reaccionaba en contra del Expresionismo y diferenciarla de ésta
última (Roh, 1925). Ya la humanidad se había cansado de imitar
a la perfección en su arte lo que veían en el mundo externo. Así, la
humanidad comienza a explorar su interioridad, sus contenidos
psíquicos y a buscar y manifestar aquello que tiene adentro en vez
de afuera. Es por eso que Roh describe el nuevo arte como uno
de "decantación y clarificación" en el cual se pretende "reconstruir
el objeto partiendo exclusivamente de nuestra interioridad" (Roh,
1925).
Asegura, además, que
este nuevo arte "cree también que el ser posee formas fundamentales
y sencillas", y que realizar es (para este nuevo arte) "edificar,
construir los objetos que, en definitiva, se encuentran en la
naturaleza en esa tan distinta forma primordial" (Roh, 1925).
Este énfasis en la
interioridad como punto de partida y en las formas primordiales,
fundamentales y sencillas es indicativo de que este nuevo arte
podría muy bien ser el resultado de una necesidad de la humanidad
por manifestar y, como el mismo Roh menciona, "decantar" unos
contenidos psíquicos inconscientes de naturaleza arquetipal.
No considero que Roh haya estado concientemente haciendo
alusión al inconciente colectivo o a los arquetipos, aunque cabe la
posibilidad pues ya para ese tiempo Jung había publicado sus libros
introduciendo el concepto, pero las características que le adjudica
a este nuevo arte y sobre todo su punto de partida (la interioridad)
proveen la base para plantear que este nuevo movimiento se estará
nutriendo de los arquetipos de nuestro inconsciente colectivo.
Describiendo y
justificando otro aspecto de este nuevo arte Roh expresa lo
siguiente:
"La humanidad parece indefectiblemente
destinada a oscilar de continuo entre la devoción al mundo de la
realidad y a un mundo imaginado, y en verdad que, si alguna vez se
detiene este ritmo respiratorio de la historia, no parece quedar
otra cosa que la muerte del espíritu." (Roh, 1925)
En la cita anterior tenemos uno de los rasgos
distintivos del realismo mágico, el mundo imaginario contrapuesto al
mundo real/ordinario. Lo real es opuesto a lo imaginario y,
según el arquetipo de la dualidad o principio de los opuestos
descrito por Jung, éstos tienen una función regulativa. Tiene que
existir la antítesis, pues de otra forma no hubiese energía o vida.
Con tales líneas, Roh plantea que si el ser humano no oscilara
entre lo real y lo imaginario, el espíritu moriría. Esto se
enlaza a la perfección con las palabaras de Jung : "Life is born
only from the spark of the opposites" (Jung,
1954).
Literatura visionaria y realismo mágico: un
juego de espejos
Jung ha descrito dos
tipos de creación artística en la literatura: la psicológica y la
visionaria (Jung, 1950). La psicológica se nutre de material
consciente y de experiencias de la vida diaria. Esta
literatura se explica por sí misma pues el autor ha hecho un
esfuerzo consciente por delinear los perfiles de personalidad de los
personajes; y se mantiene dentro de los límites de lo
psicológicamente inteligible. No contiene nada extraño o
nuevo.
Por el contrario, en
la creación artística visionaria todo es diferente, extraño y nuevo.
Jung la describe de la siguiente manera:
"Here everything is reversed. The experience
that furnishes the material for artistic expression is no longer
familiar. It is something strange that derives its existence
from the hinterland of man's mind, as if it had emerged from the
abyss of pre-human ages, or from a superhuman world of contrasting
light and darkness. It is a primordial experience which
surpasses man's understanding and to which in his weakness he may
easily succumb. The very enormity of the experience gives it
its value and its shattering impact. Sublime, pregnant with
meaning, yet chilling the blood with its strangeness...nothing is
missing in the whole gamut that ranges from the ineffably sublime to
the perversely grotesque." (Jung,
1950)
De esta cita, podemos
resumir que la creación literaria visionaria tiene las siguientes
características: 1) se nutre de una fuente que no nos es
familiar; 2) tiene contenidos ancestrales; 3) trasciende a un mundo
de contrastes entre los opuestos; 4) es una experiencia primigenia
que va mas allá de lo que el ser humano puede entender; 5) la
grandeza de la experiencia le da su valor y significado; 6) no
necesita de interpretaciones; y 7) va de lo sublime a lo
grotesco.
A esto cabe añadir que,
al ser la fuente de la experiencia una desconocida, el escritor se
ve forzado a hacer uso de difíciles y contradictorias imágenes para
poder expresar las paradojas de su visión y muchas veces acaba
"disguising the visionary experience in a cloak
of historical or mythical events, which are then erroneously taken
to be the real subject matter." (Jung, 1950).
Si comparamos estas
características de la creación artística visionaria con las propias
del realismo mágico, varias similaridades se hacen evidentes.
Al realismo mágico se le han adjudicado varias
características, algunas son las siguientes: es un arte de sorpresas
donde se fusiona lo mágico con lo real y el tiempo existe en una
especie de fluidez intemporal (Flores, 1954); tiene una precisión
cronológica engañosa, hay simultaneidad temporal, se rige por el
inconsciente colectivo, y se presentan contraposiciones chocantes
(Menton, 1982); se cae en una suspensión o reto de las nociones de
tiempo, espacio, identidad y materia, tiene valor en sí mismo y no
necesita explicaciones psicológicas o poéticas, hay una apreciación
de la vacilación (Young & Hollaman, 1982).
El realismo mágico y
la creación artística visionaria descrita por Jung coinciden en que
ambos se rigen por una fuente que no nos es familiar, trascienden a
un mundo de contrastes entre los opuestos, van de lo sublime a lo
grotesco, tienen valor por sí mismas y no necesitan de
interpretaciones psicológicas o poéticas y ofrecen una precisión
cronológica e histórica engañosa.
Sobre la creación visionaria, Jung concluye: "Thus, what appears in the vision is the imagery
of the collective unconscious." (Jung, 1950). Con esto en mente, así
como Jung establece que lo que aparece en la visión son las imágenes del inconsciente colectivo,
expongo que el realismo mágico se nutre de los contenidos del
inconsciente colectivo.
Personajes y situaciones arquetipales en el
realismo mágico
Muchos de los
personajes de los textos mágico realistas nos cautivan por su
fuerza, peculiaridad, por la facilidad con la cual nos podemos
identificar con ellos y por la cantidad de emociones que son capaces
de desatar en nuestro interior. Considero que esto se debe en
gran parte a que muchos de estos personajes son realmente
manifestaciones de arquetipos que todos tenemos en el inconsciente
colectivo. A continuación ofreceré una descripción breve de
algunos arquetipos, seguidos por ejemplos de personajes que reflejan
una manifestación del mismo en varias obras mágico realistas.
El arquetipo del ánima
representa la dimensión femenina o lo femenino que existe dentro de
cada hombre. Es la imagen idealizada que tiene cada hombre de
la mujer. Está asociado con las emociones. En los sueños
puede aparecer como una mujer hermosa pero con un velo en la cara, o
puede aparecer como una bruja malévola que termina asesinando al
individuo. Es la bella dama sin compasión. La proyección
del ánima en una mujer trae como consecuencia el que se le considere
como una diosa, como un ser de otro mundo ya que se le atribuyen
características divinas. Representaciones del ánima en la mitología
son Afrodita y Atenas. Jung ve el anima como el arquetipo que
nos guía hacia el inconsciente y nos conecta con
él.
El arquetipo del ánima
se puede apreciar en infinitas ocasiones en la literatura mágico
realista. Uno de los ejemplos más claros se encuentra en
"Las ciudades y el deseo". Ahí se describe la fundación
de la ciudad de Zobeida de la siguiente manera:
"hombres de naciones diversas tuvieron un sueño
igual, vieron una mujer que corría de noche por una ciudad
desconocida, de espalda, con el pelo largo y estaba
desnuda."
Estos hombres se
encuentran y fundan una ciudad diseñada para atrapar a la mujer.
Nunca mas la vieron, y hasta olvidaron el propósito original
de esas calles laberínticas. El hecho de que todos esos
hombres de diversas naciones hayan tenido el mismo sueño alude al
concepto del inconsciente colectivo. La mujer desnuda que
todos persiguen en el sueño y se les escapa es una manifestación del
arquetipo del ánima, esa mujer ideal que todos llevaban dentro y la
estaban buscando afuera.
En "Mi vida
con la ola" de Octavio Paz, me parece inevitable no ver a esa
ola como una mujer o, mejor aún, como una manifestación del ánima
con ambos lados, el luminoso y el oscuro, conjugados en una sola
representación. Esa "ola" fue para el protagonista lo que le
causó sus mayores alegrías y sus mayores penas. En ocasiones
le hacía sentir dichoso de tenerla y en otras lo trataba de engañar
y aniquilar: "Porque su voz era
dulce y hablaba de la deliciosa muerte de los ahogados."
(Paz, 1994).
Como manifestaciones
de ánimas podemos considerar también a: 1) Remedios la bella en
Cien años de soledad de Gabriel García Márquez, pues muchos
hombres veían en ella a esa mujer ideal y morían al enfrentarla o al
entrar en contacto con ella; 2) Aura en la novela del mismo nombre
escrita por Carlos Fuentes; y 3) Rosa la bella era la recipiente de
la proyección del ánima de Esteban Trueba en La casa de los
espíritus de Isabel Allende.
El siguiente arquetipo a definir es el
animus. Este es el aspecto inconsciente masculino de la mujer,
y contiene las percepciones que tiene la mujer sobre lo masculino y
sobre su hombre idealizado. Está relacionado, de acuerdo a
Jung, con el intelecto y el razonamiento, y como consecuencia
una mujer poseída por su animus se convierte en una mujer
argumentativa que siempre va a querer ganar las discusiones.
Repesentaciones del animus en la mitología son Apolo y
Hércules. En el realismo mágico podemos decir que el animus de
Tita en Como agua para chocolate se veía proyectado en Pedro,
pues ella no había tenido tiempo de conocerlo a fondo cuando ya
estaba locamente enamorada de él; lo mismo ocurre en el caso de
Pedro pues Tita representa su ánima o mujer ideal. En
Gertrudis podemos apreciar lo que Jung llama una mujer poseída por
su animus; ésta acaba al frente de un grupo de hombres soldados
revolucionarios y era muy dominante.
Jung ha sido muy
criticado por los conceptos de anima y animus, y éstos han sido
revisados porque en su definición son androcéntricos (casi
misógenos) y estereotipados. Las nuevas tendencias pos
junguianas tienden a interpretar que tanto las mujeres como los
hombres tienen ambas dimensiones, anima y animus.
Por otro lado, la
sombra es el arquetipo que representa todo aquello que el individuo
no quiere ser, pero que lo es. Es lo que preferimos no enseñar
a los demás. Se compone de todo aquello que nos hace sentir
inferiores, que nos conecta con nuestra naturaleza animal e
instintiva; aquí caen la agresividad, el coraje, la envidia, la
avaricia, la mentira etc. Jung distingue entre sombra personal
y sombra colectiva. La colectiva se refiere a que en cada uno
de nosotros reside un asesino en potencia. Tenemos adentro las
tendencias más oscuras, los deseos más viles y la crueldad más
inmensa por el simple hecho de nacer. La sombra personal es el
aspecto que pertenece a lo reprimido de nuestra vida conciente
debido a que no queremos aceptarlo porque atenta contra nuestro yo
ideal.
La sombra, como todo
arquetipo, tiene su lado oscuro y su lado luminoso. El
luminoso está en que sin sombra no hay creatividad ni originalidad;
ahí está el poder ser creativo. La expresión artística depende
considerablemente de la sombra.
El personaje mágico realista que mejor
representa una manifestación del arquetipo de la sombra es
Jean-Baptiste Grenouille, el protagonista de El perfume, de
Patrick Süskind. Grenouille está conectado con su naturaleza
animal instintiva. Además de que en muchos instantes el autor
nos lo describe como "la garapata Grenouille", el hecho de su
infinito desarrollo del olfato lo aleja de la humanidad y lo acerca
más al reino animal. Concordante con una manifestación del
arquetipo de la sombra, Grenouille es un hábil asesino. Aquí
se conjugan ambas dimensiones del arquetipo, la creatividad y los
deseos más viles y crueles. Con el inmenso odio que llevaba en
su interior contra toda la humanidad, sobresale como una gran
manifestación de la sombra colectiva. Este arquetipo también
se manifiesta en la gente que va a observar el "angel" dentro del
gallinero como si fuera un espectáculo, en "Un señor muy viejo con
unas alas enormes" de García Márquez.
El arquetipo de
la gran madre tiene todos los rasgos que usualmente han sido
atribuídos a las madres en todos los tiempos. Como todo
arquetipo tiene sus dos dimensiones (oscura y luminosa),
encontraremos dos tipos fundamentales: la madre que nos nutre y la
madre que nos devora.
En Como agua para
chocolate de Laura Esquivel, el personaje de Mamá Elena puede
ser visto como una manifestación de la dimensión oscura del
arquetipo de la gran madre, la que nos devora. Esto es
palpable durante toda la novela, pero se recoge magistralmente en
las siguientes líneas:
"Realmente era difícil
sostener la mirada de Mama Elena, hasta para un capitán. Tenía
algo que atemorizaba. El efecto que provocaba en quienes la
recibían era de un temor indescriptible: se sentían enjuiciados y
sentenciados por faltas cometidas. Caía uno preso de un miedo
pueril a la autoridad materna." (Esquivel, 1994)
De la misma manera
podemos ver a Tita como su opuesto, o sea, en el lado luminoso del
arquetipo de la gran madre, la madre nutriente. Tita era la
que cocinaba en la casa y estaba encargada de alimentar a toda la
familia, también es en ella que se da el sobrenatural suceso de
alimentar al pequeño Roberto con sus pechos vírgenes. Como
madre nutriente también califica Ursula, de Cien años de
soledad.
El arquetipo del "wise old man", o el
hombre viejo y sabio, es una personificación de lo que Jung
identificó como sabiduría y conocimiento. Representa al
individuo que ha logrado superar o trascender sus problemas y puede
servir de guía a otros. Jung ofrece como ejemplo a Merlín, el
mago y consejero del Rey Arturo; otras manifestaciones son el
bohíque de los taínos y el "medicine man" de los indios americanos.
Jung lo identifica como un espíritu, por eso no es extraño que
en el realismo mágico estos personajes estén
muertos.
Ejemplos de
manifestaciones del arquetipo del "wise old man/woman" son los
personajes de Nacha y la Kikapú en Como agua para chocolate
,y Melquíades en Cien años de soledad. Nacha, después
de muerta, le dicta a Tita las instrucciones al oído para que
atendiera el parto de Rosaura. Por su parte, Luz del Amanecer
era una india kikapú, abuela de John, que tenía poderes de sanación
e investigaba los poderes curativos de las plantas.
Otro arquetipo
interesante es la llamada "persona". El arquetipo de la
persona es la parte de la psique que se presenta al mundo para ganar
la aprobación social. Es la imagen de nosotros que presentamos
en nuestras interacciones sociales. Se compone
solamente de conducta positiva como, por ejemplo, la cortesía, los
buenos modales y las maneras formales de vestir.
Jung opina que es necesario desarrollar
este arquetipo porque facilita nuestra adaptación al mundo social,
el problema sería identificarnos con el arquetipo porque nos
estaríamos preocupando de manera excesiva por lo que piensan otros
de nosotros. Aquí podemos incluir a Fernanda del Carpio de
Cien años de soledad. Su preocupación excesiva
por el qué dirán y por presentarse de manera positiva ante otros
refleja que este personaje está dominado por el arquetipo de la
persona, nos resulta graciosa en ocasiones porque este tipo de
persona puede llegar a ser ridículamente histérica y porque sus
mayores preocupaciones son banales. Un ejemplo de esto es que
la levitación de Remedios la bella, sólo puede provocar a Fernanda
el coraje de haber perdido sus sábanas.
El niño divino es un símbolo del self,
pero que todavía no se ha desarrollado. Como todo arquetipo
tiene su lado luminoso y su lado oscuro. Es el arquetipo del
potencial que existe en todo ser humano por lograr el desarrollo
pleno de su psique. Ejemplo del arquetipo del niño divino es
el niño Jesús porque su nacimiento se caracteriza por elementos que
podríamos llamar sobrenaturales. En este sentido, niños
divinos en el realismo mágico podrían ser Grenouille, quien con su
llanto se salva de una muerte segura y logra que se asesine a su
madre. También se puede incluir a Tita pues lloró tanto
dentro del vientre de su madre que logró precipitar su llegada
al mundo entre un mar de lágrimas que al evaporarse dejaron varios
kilos de sal para cocinar.
El arquetipo de la dualidad se
refiere al principio de la enantiodromia de Heráclito: no es posible
la existencia de algo sin su opuesto. Jung también lo llamó el
principio de los opuestos. Para Jung los opuestos tienen una
función reguladora y la energía psíquica se obtiene de la lucha
entre esos opuestos. Esto se puede apreciar en la misma
esencia del realismo mágico. El término realismo mágico es en
sí un oxímoron; nos contrapone lo real y lo imaginario. En los
textos mágico realistas siempre tenemos estas contraposiciones de
opuestos de manera tajante. Son una parte esencial de estos
escritos y le proveen una energía y unas cargas significativas que
no encontramos en otros tipos de literatura.
El puer aeternus o el
niño eterno es el arquetipo de la persona que no quiere madurar
emocionalmente, manteniendo una conducta que refleja patrones de su
niñez. Es un individuo con un gran potencial pero sin la
capacidad de desarrollarlo plenamente. La psicología del puer
aeternus está estrechamente ligada a un fuerte complejo maternal.
Los puer aeternus son incapaces de mantener un trabajo por
mucho tiempo, no terminan las cosas o proyectos que se proponen y
sus relaciones de pareja son de carácter ambivalente, o son "don
juanes" o son homosexuales.
El personaje
Nicolás Trueba en La casa de los espíritus tiene todas
las características de un puer aeternus. Nicolás es muy inmaduro y se desentiende de
cualquier responsabilidad. Esto queda claro con el episodio
del aborto de Amanda. Nicolás emprende múltiples proyectos
pues tenía varias habilidades,pero no dura mucho en nada; hace un
gran contraste con su hermano : "Jaime había entrado a la universidad y Nicolás
vagaba buscando su destino" (Allende, 1982). En sus relaciones con el
sexo opuesto, Nicolás era incapaz de sostener una relación seria con
una mujer; era un "Don Juan".
Otro personaje en
el cual se manifiesta el arquetipo del puer aeternus es en Jose
Arcadio Buendía al principio de Cien años de soledad.
Estaba tan envuelto en sus fantasías y sueños que esto ocupaba
todo su ser y no se daba cuenta de la situación en que estaba su
familia ni tomaba responsabilidad por la misma. Vino a
reaccionar cuando Ursula lo confrontó diciendo: "En vez de andar pensando en tus alocadas novelerías,
debes ocuparte de tus hijos. Míralos como están abandonados a
la buena de Dios, igual que los burros." (García-Márquez,
1980).
Conclusión
Como se puede apreciar mediante los ejemplos
provistos, en los textos mágico realistas se están constelando una
serie de manifestaciones arquetipales, que nos demuestran que el
realismo mágico se está nutriendo del inconsciente colectivo.
Si a estas manifestaciones le sumamos la discusión de las
bases de este movimiento artístico que describe Roh, y recordamos
las similaridades inegables entre la creación visionaria y la
literatura mágico realista podemos ver claramente la relación de la
misma con nuestro inconsciente colectivo. Así como en la
literatura fantástica dominan los temas del tú y del yo (Todorov,
1973), puedo sugerir que el realismo mágico, al nutrirse de nuestro
inconsciente colectivo, trata los temas del todos nosotros. Se
abolen los límites o fronteras de tiempo, espacio e identidad para
permitirnos sospechar, intuir y, en ocasiones, constatar, que
todo es una sola cosa.
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Referencias
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espíritus. España : Plaza & Janes.
Esquivel, L. (1994). Como agua para
chocolate. New York : Anchor.
Flores, A. (1954). Magical realism in
spanish-american fiction. Revista Hispania,
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García-Márquez, G. (1980). Cien años
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Jung, C.G. (1954). The archetypes and
the collective unconscious (vol. 9) New York : Princeton
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Menton, S. (1982). Jorge Luis
Borges, Magic realist. HR, 50,
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Paz, O. (1994). Mi vida con la ola.
Periolibros, en Diálogo.
Roh, F. (1925). Realismo Mágico.
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Samuels, A. (1990). Jung and the
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Süskind, P. (1985). El
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Todorov, T. (1973). The Fantastic.
London: Press of Case Western University.
Young, D. & Hollaman, K. (1982).
Magical realist fiction : An anthology. New York :
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