INTRODUCCION
Relaciones entre los humanos y su entorno
Sonia Ruiz, 2002
(tomado de Temas en Ciencias Sociales, UPRM, 2003)

Los hechos sociales ocurren en un tiempo y un espacio determinados. El estudio de las interacciones entre los espacios geográficos y las sociedades y culturas que los ocupan, modifican y son modificados por ellos comienzan con la antropogeografía de Ratzel (1882-1891) en Alemania. Él define el ecúmene, la parte habitable de la tierra y busca explicar las relaciones de los humanos y su habitat desde un punto de vista determinista.

Con su "Anthropogeographie" (1882), RATZEL puso, a finales del siglo XIX, el pilar básico para la construcción científica de ésta gran área parcial de la geografía general. Las teorías darwinianas de la evolución habían alcanzado una aceptación general, y nada estaba más cercano al espíritu positivista de la época, que el reconocer en la influencia selectiva de la naturaleza el agente determinante de la diferenciación espacial de las culturas humanas. Esta impresión parecieron corroborarla, adicionalmente, los tempranos viajes de descubrimientos de aquella época, al permitir conocer pueblos sencillos que vivían subordinados a una naturaleza todopoderosa.

Esta corriente positivista, se vio reflejada, sin duda alguna, en el pensamiento de Ratzel (procedente de la zoología, Ratzel fue en sus años jóvenes un adepto entusiasta de Darwin). Por lo tanto, no extraña en absoluto, el que Ratzel tuviese que sobrevalorar la influencia directora de la naturaleza sobre el desarrollo de la civilización y la historia humana. El medio natural era el motor de todo desarrollo espacial. Las relaciones derivadas de la ubicación de un lugar sobre la superficie terrestre, y las influencias cercanas y lejanas ejercidas por ella en las migraciones humanas en épocas históricas, determinaban el pensamiento de Ratzel que, paralelamente, trataba de buscar los "rasgos fundamentales de la aplicación de la geografía a la historia". La joven antropogeografía adquirió, por ello, rasgos determinísticonaturales, es decir, se creía que la civilización de un país estaba determinada previamente por su configuración natural y, que esto era así inevitablemente, y no de otra manera.

Políticos como MONTESQUIEU, filósofos como KANT y HERDER y, fundamentalmente, los positivistas como TAINE, COMTE, BUCKLE y SPENCER, habían expresado, con anterioridad a Ratzel, el imperativo teleológico de la naturaleza del territorio sobre los seres humanos. El determinismo dominó la mayoría de las corrientes de pensamiento geográfico en el siglo XIX y, su influencia, se ha mantenido parcialmente hasta hoy. ....La reacción más importante al estudio ratzeliano sobre la teoría del medio natural provino, inmediatamente después del cambio de siglo, por la parte de la geografía francesa y, en particular, de Paul Marie VIDAL DE LA BLACHE (1902). La plasmación de la acción humana sobre la superficie terrestre es considerada como resultado de la iniciativa y de la lucha existencial del hombre, el cual actúa sobre el medio natural, utilizando y valorando de manera muy diferente sus posibilidades. Se trata, de la acentuación de la relativa autonomía del hombre frente a la influencia de la naturaleza, del posibilismo geográfico, el cual trajo como consecuencia la condición previa más importante para el desarrollo de la geografía social. (Ruppert y Schaffer, 1976)
El siglo XX continúa buscando una nueva perspectiva para comprender las relaciones entre los seres humanos y su entorno. La  visión piramidal que colocaba a la especie humana, al hombre específicamente, a la cabeza y en control de los demás organismos vivos y de su ambiente natural va cediendo el paso a nuevos  paradigmas integradores y más a tono con el reconocimiento de nuestra temporalidad y responsabilidad con el  espacio que nos ha sido prestado y que debemos preservar para el uso de las próximas generaciones. La toma de conciencia ecológica (ver Agosto,  2000, en este libro), y la responsabilidad finisecular con el planeta y sus habitantes originarios dan paso a movimientos ambientalistas, declaraciones cumbre (http://www.earthcharter.org/innerpg.cfm?id_menu=19 )
y nuevos enfoques interdisciplinarios, transdisciplinarios y multidisciplinarios.

 
Greenpeace 1995-- Rainbow Warrior llega a Mayagüez 1995
 -grupos ambientalistas esperan en el muelle.
fotos sonia ruiz

Es así como la Ecología Humana comienza a definirse no como una nueva disciplina sino más bien como  una perspectiva compartida por profesionales de las más variadas disciplinas, desde el arte y la arquitectura hasta la biología y las ciencias sociales. Pierden vigencia  tanto los postulados del  determinismo ambiental como los del determinismo cultural; la propuesta es el estudio de la interacción  entre los seres humanos y su entorno, entorno que para la especie hurnana incluye no sólo los elementos descritos para las otras especies sino también los productos socioculturales tanto materiales corno conductuales. Visite la página de The Society for Human Ecology. http://www.societyforhumanecology.org/