Estratificación social
APUNTES SOBRE ESTRATIFICACIÓN SOCIAL
Sonia Ruiz Pérez
Introducción
Todas las sociedades humanas y muchas sociedades animales exhiben alguna forma de clasificación de sus componentes. Al hacer estas clasificaciones podemos distinguir diferencias entre las capacidades o características individuales y aquellas que aluden a la posición social de las personas; también debemos diferenciar entre desigualdades que no implican orden de jerarquía y aquellas que sí lo hacen. En la sociedad encontramos diferenciación social cuando se trata de posiciones diferentes pero de nivel o jerarquía equivalente y estratificación social que se basa en la reputación o la riqueza y se expresa en un orden jerarquizado de status sociales.(Dahrendorf 1968 :19).
El concepto de estratificación es un concepto universal que tiene como común denominador la desigualdad y donde la ordenación social establece los parámetros que regirán las relaciones entre categorías de individuos considerados superiores con otras categorías definidas como inferiores. El concepto de estratificación social es también un concepto dinámico ya que cada sociedad desarrolla un modelo de estratificación compatible con sus necesidades y lo va modificando para acomodar sus nuevas realidades.
Por estas razones cuando estudiamos los diferentes sistemas que las sociedades utilizan o han utilizado para determinar las posiciones relativas de sus miembros encontraremos que hay grandes variaciones en cuanto al grado de desigualdad, a los criterios que se usan para adjudicar el poder y los privilegios y a las oportunidades de cambiar de posición dentro del sistema. También encontraremos que hay muchas formas de estratificación social, entre ellas la más familiar para nosotros, el sistema de clases sociales.
Evolución de la estratificación social
Aún en las sociedades más homogéneas o menos diferenciadas encontramos que algunas posiciones tienen más prestigio que otras. Sin embargo cuando hablamos de sociedades no estratificadas o igualitarias nos referimos a sociedades donde los criterios de diferenciación social están basados en características adscritas y universales como el sexo y la edad. La definición clásica de estas sociedades nos dice que en ellas “existen tantas posiciones de prestigio en cada grupo de edad y sexo como individuos en situación de ocuparlas” (Fried, 1960). Este modelo corresponde a las sociedades de cazadores y recolectores donde todas las personas tienen el mismo acceso a los recursos básicos para su subsistencia y donde será posible adquirir el prestigio individual de ser el mejor o la mejor cazador o recolectora o llegar a convertirse en líder, ya sea por la destreza para descubrir los mejores nidos de iguanas o por la sabiduría obtenida por la edad y la experiencia.
Cuando las sociedades se transforman de cazadoras y recolectoras a sociedades productoras de alimentos a consecuencia del avance tecnológico conocido como la revolución agrícola , este cambio implica la necesidad de que las sociedades se establezcan en forma sedentaria formando comunidades de horticultores que ocupan un territorio definido y delimitado. Al principio estas comunidades siguen siendo sociedades indiferenciadas en que el principio económico sigue siendo la reciprocidad y donde la división del trabajo está determinada principalmente por el sexo o la edad. La división del trabajo por sexos no se establece sobre las diferencias cualitativas de cada tarea sino como estrategia cooperativa para el bienestar de la unidad social. Así encontraremos que aparte muchas de las posiciones especializadas como alfarero o losera, tejedora o tejedor, dueños o dueñas de los rebaños, chamán , meica o parte del grupo de líderes.
El crecimiento poblacional, la expansión territorial y el aumento en complejidad tecnológica van haciendo necesario que algunas personas dediquen cada vez más cantidad de su tiempo de trabajo a tareas asociadas con el mantenimiento de la ley y el orden en la comunidad y a la redistribución de los productos. Al mismo tiempo se van desarrollando especializaciones laborales que sirven de base para un nuevo ordenamiento dentro y entre las comunidades.
La jerarquización en rangos ordena la desigualdad de acuerdo al valor relativo asignado a cada posición; las posiciones asociadas con el gobierno y el control social ocupan los rangos privilegiados. La jefatura incluye la obligación de redistribuir equitativamente los bienes producidos y da a su incumbente la oportunidad de adquirir prestigio moral. El prestigio del rango social no está asociado al poder económico de los individuos, por el contrario la comunidad elabora mecanismos reguladores que impidan la acumulación de bienes como consecuencia de la posición social del redistribuidor. Mecanismos como el sistema de cargos cívico religiosos en mesoamérica y las regiones andinas , o el potlatch entre los Kwakiutles de la costa occidental de Norteamérica, o el consumo festivo de cerdos en Melanesia, llenaban de orgullo y prestigio a las familias gobernantes al mismo tiempo que las empobrecían.
A medida que las comunidades de subsistencia van desarrollando tecnologías de producción y herramientas más eficientes (rueda, carretón, arado) se hace posible la acumulación de excedentes agrícolas y el desarrollo de productos artesanales para intercambiar con otras comunidades. Algunas sociedades optan por la expansión territorial para acomodar el excedente de población asociado con dicha bonanza, o establecen relaciones asimétricas como en el caso de algunas tribus de pastores en África que sometían a servidumbre a sociedades de horticultores quienes les proveían productos agrícolas y a las cuales consideraban inferiores ( Thurnwald 1932 : 244-245).
Las élites gobernantes elaboran métodos de apropiación no sólo de los bienes de consumo sino de la capacidad de trabajo de grupos especializados como artesanos y sacerdotes .El control del conocimiento y los sistemas de irrigación, la privatización de la tierra y los trabajos forzados convierten al gobernante en el supremo receptor de bienes y servicios, a la vez que en el magnánimo dador de regalos. La redistribución igualitaria da paso a un sistema económico dirigido a enriquecer las arcas y expandir el patrimonio de la élite gobernante estableciéndose así las bases para la sociedad estamental. Los estamentos diferenciados de nobles y plebeyos se asocian en la mayoría de las sociedades con el acceso diferencial a la propiedad de la tierra; en otras, con las diferencias entre hijos o asociados de los dioses y los seres humanos comunes y corrientes. Las posiciones de prestigio se heredan, son adscritas, lo mismo que las posiciones relativas de los que no tienen nada más que su capacidad de trabajo. Por otra parte la opresión y el discrimen hacia grupos étnicos cuyas formas de subsistencia o características raciales son consideradas inferiores acentúan la estratificación étnica. Tanto en los imperios Romano o Incásico, como en la Europa feudal el trabajo de producir está en manos de siervos o esclavos, el control social e ideológico es dirigido por los especialistas mágico religiosos que en algunas sociedades dan sanción divina al poder político y el control coercitiva recae en un estamento militar que se encarga de suprimir por la fuerza cualquier intento de rebeldía de los menos privilegiados.
En Europa Central la sociedad estamental asociada al feudalismo, verá acelerada su destrucción cuando las huestes empobrecidas de los caballeros feudales retornen del Oriente donde no sólo han descubierto los placeres de la seda, las especias y los baños aromáticos, sino también han aprendido que no necesitan estar adscritos al feudo para definir su posición dentro de la sociedad. La caída del feudalismo y la pérdida del poder económico de la nobleza la dejará reducida a una categoría de prestigio social. El auge de las ciudades y el fortalecimiento de los gremios o guildes al final del medioevo, sentarán las bases para el enriquecimiento de la burguesía y proveerán la materia prima para el surgimiento del proletariado y el afianzamiento de un nuevo sistema de estratificación social definido ya no sólo en el prestigio sino alrededor de la adjudicación diferencial del poder. Esta vez entenderemos poder como la capacidad de control sobre los recursos naturales y humanos, la tecnología y el capital para la producción, la manipulación y la destrucción de estos recursos y la toma de decisiones que afectan a la sociedad.
El estudio de las clases sociales
Las clases sociales, lo mismo que cualquier o todos los aspectos de la cultura pueden ser analizadas desde un punto de vista émico o desde una perspectiva ética. Utilizando el primer punto de vista estaremos tratando de establecer y comprender las diferencias significativas para los miembros de la cultura organizada alrededor de determinado sistema de estratificación. Este enfoque se diferencia del segundo en que este último trataría de medir desde un punto de vista “objetivo” la existencia de categorías abstractas diseñadas detrás de un escritorio y producto de la tradición intelectual del o la investigador/a, en nuestro caso derivados de la cultura europea.
Encontramos así que la autodefinición de clase varía de acuerdo a la percepción que cada categoría identificada tenga de su propio grupo, y que esta definición no necesariamente concuerda con las relaciones de poder definidas por los investigadores ni tampoco con la existencia de una conciencia de clase como mecanismo integrador de cada categoría. En realidad este último criterio de definición de clase toma forma concreta sólo cuando la clase se activa y se organiza como categoría militante: la clase obrera en las luchas revolucionarias de comienzos de este siglo; las trabajadoras de la aguja en los movimientos reivindicadores de mediados de siglo en Puerto Rico ; o las mujeres de la plaza de mayo en la lucha contra las dictaduras militares de fines del siglo XX en Argentina..
Las clases sociales en la sociedad de consumo
En nuestra sociedad las clases dominantes evitan el desarrollo de la identidad y cohesión entre los miembros de los grupos subordinados proveyendo oportunidades de endeudamiento, favoreciendo el consumerismo y haciendo sentir falsas expectativas de igualdad y oportunidades. El uso de eufemismos como en la sustitución del término obrero industrial por el de empleado primero y por el de asociado después, es un ejemplo de estas técnicas dirigidas a desorientar a los trabajadores con respecto a su posición de clase. Otra situación ocurre a diario con las oportunidades de ascenso económico que provee el trabajo a sobre tiempo. Éste produce un ingreso extra que no está adjudicado y da la posibilidad de cambiar el automóvil por el “maquinón” soñado. Cuando la empresa determina limitar las horas extra, termina la pseudo bonanza. El “dealer de carro” recupera la propiedad no pagada y todo queda igual, excepto la frustración asociada con la pérdida del carro, frustración que muy pocos varones trabajadores pueden soportar en nuestra sociedad.
El trabajador se identifica como perteneciente a una clase media de límites
extremadamente difusos que incluye desde empleados de ingreso alto hasta personas que viven del bienestar público. La definición que sigue es clara:
“-Rich is when you don’t have to worry. Poor means you struggle all the time, you
never stay on top of things. Middle- class means you’re just getting by, just making
it” (voz del informante en Urcioli, 1993 :206).
En la sociedad de consumo los indicadores principales de clase son el ingreso y la riqueza. Esta última en especial va asociada directamente con el ejercicio o el control del poder
“The rich not only control most of the money, but they also benefit from the most schooling, they enjoy the best health, and they consume the greatest share of almost all goods and services. Such privilege contrast sharply with the poverty of millions of women and men who struggle from day to day simply to survive. The widespread notion that the United States is a ‘middle class society’ does not square with several important facts. (Macionis 1996:167)”
Según la misma fuente, el 20% de la familias con ingresos más altos recibe 44% de todo el ingreso de EEUU mientras que el 20% más pobre recibe alrededor del 4.4% de este ingreso. En términos de riqueza, las tres familias más ricas, tienen un ingreso combinado que excede los $40 billones; en un país en que la riqueza confiere poder tenemos que preguntarnos el alcance de esta concentración del poder. La siguiente tabla ilustra esta situación a nivel mundial:
DISTRIBUCION DEL INGRESO GLOBAL
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Porciento del ingreso global que
corresponde al
20% más rico 0 % más pobre
|
Razón entre
más ricos y más pobres
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AÑO
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%
|
%
|
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1960
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70.2
|
2.3
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30 a 1
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1970
|
73.9
|
2.3
|
32 a 1
|
1980
|
76.3
|
1.7
|
45 a 1
|
1989
|
82.7
|
1.4
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59 a 1
|
Fuente: United Nations Development Programme, Human Development Report 1992 (New York:Oxford
University Press, 1992) Reproducido en Lester R. Brown, ed. State of the World 1994.
Estratificación por género
Hemos mencionado más arriba la relativa equivalencia en el prestigio de las ocupaciones en las sociedades de subsistencia y en las primeras etapas de redistribución. La importancia evolutiva atribuida al hombre cazador no deja de ser una construcción conveniente que pierde peso ante factores fundamentales como la proporción en la dieta obtenida de la recolección, huerta y cuidado de animales menores por un lado y el reconocimiento de la solidaridad y el altruismo como factores de adaptación fundamentales para el establecimiento de nuestra especie y aún más determinantes para su preservación.
Sin embargo desde muy temprano en el proceso de diferenciación social encontramos la apropiación del trabajo productivo y reproductivo de la mujer en favor de los hombres del grupo y la objetivización de ésta como objeto de intercambio para reforzar alianzas y contratos entre ellos. Uno de nuestros rituales de traspaso de propiedad comienza cuando
el oficiante pregunta
-¿Quién entrega a esta mujer? A lo que su dueño responde con orgullo
-Yo, su padre.
La diferenciación de las esferas pública y privada es tan estricta que aún en sociedades de descendencia matrilineal en que la rama femenina transmite el status, encontramos que el ejercicio público del poder y el prestigio asociados con dicho status recae en un varón del linaje. En nuestra sociedad tradicional esto se refleja en el culto a la madre, reina del hogar cuyo inmenso poder está limitado a la cocina, la iglesia y los niños. La mujer que se arriesga a invadir la esfera de lo público, corre el riesgo de convertirse en eso justamente, en una mujer pública. El significado de este concepto es claramente demostrativo de esta dualidad ya que todos sabemos la importancia que tiene ser un hombre público para el destino económico y político de la sociedad.
Razones de espacio nos impiden continuar elaborando sobre otros aspectos de un asunto que no es tan sencillo como simplemente establecer una posición de clase, asignarla a la mujer y hacer caber en ese espacio a todas las mujeres. Dentro de cada posición relativa será necesario analizar los elementos socioculturales que determinan que un género quede subordinado al otro. Otro hecho que debe ser objeto de preocupación es que en nuestra sociedad existe una correlación entre género y pobreza, correlación que no solo afecta a las mujeres sino a sus niños y a los hombres dependientes de ellas. Volveremos a esto cuando discutamos el tema de la pobreza.
Movilidad Social
El sistema de clases sociales se asocia con la sociedad industrial y ha sido caracterizado como un sistema que permite movilidad social. Esta movilidad puede ser vertical, es decir que toda persona puede cambiar de posición relativa dentro de su ciclo vital y se refiere preferentemente a la llamada movilidad ascendente. O sea, en teoría, cualquier individuo podría alcanzar las posiciones de poder y prestigio siempre y cuando se esforzara para lograrlo; es decir, el origen de clase puede ser adscrito pero el esfuerzo individual determinaría en última instancia la posición social de cada uno. Es por esto que los sociólogos definen al sistema de clases sociales como un sistema abierto, opuesto a sistemas cerrados como el sistema estamental o el sistema de castas. Sin embargo, esta movilidad es sólo relativa: el sueño americano de movilidad social expresado en la frase “de harapos a riquezas” no es sino un mito para el 99% de la población estadounidense.
El sistema de clases sociales no es consistente en cuanto al prestigio de algunas posiciones con relación al ingreso y el poder asociados con éstas. Tampoco el hecho de adquirir riquezas por herencia, buenos negocios o azar permite al nuevo rico el acceso a círculos de élite o a posiciones de poder. El cambio relativo en algunos aspectos, como en este caso la capacidad adquisitiva, no resulta en cambios en cuanto a la posición del individuo dentro del orden jerárquico. En cuanto a consistencia encontraremos que los sistemas adscritos, en los que la posición social está determinada al momento de nacer, son mucho más consistentes que el sistema de clases sociales.
En situaciones de movilidad espacial u ocupacional que no impliquen cambios en estilo de vida, prestigio o poder del individuo, podemos hablar de movilidad horizontal como sería el caso de una persona que se mudara de un barrio a una urbanización de prestigio equivalente o que cambiara de puesto de trabajo dentro de su misma categoría profesional.
Es importante llamar la atención a una forma de movilidad que puede ser ascendente o descendente y que afecta a categorías completas de personas ya que está directamente relacionado a los procesos de cambio sociocultural. A medida que el cambio tecnológico va haciendo necesaria la aparición de nuevas especializaciones, la desaparición de otras o la redefinición de los criterios de adjudicación de prestigio encontramos la posibilidad de movilidad estructural. Oficios de cuello azul y manos engrasadas como el trabajo de mecánico de automóvil han ascendido en posición relativa, mientras que otros, como el oficio de cartero han perdido status.
En algunos textos se ha presentado al sistema feudal europeo como un ejemplo de un sistema de estratificación en que, a pesar de que la pertenencia a uno u otro estamento estaba determinada en forma adscrita, se habrían provisto mecanismos para que en circunstancias extraordinarias una persona no noble pudiera cruzar la barrera y situarse en los escalones inferiores de la nobleza. Sin embargo, en la mayoría de los casos, estos títulos de nobleza adquiridos no eran transmisibles a la descendencia ni necesariamente implicaban el disfrute de una heredad.
Un sistema cerrado, definido como aquel donde la posibilidad de movilidad vertical durante el ciclo vital del individuo es absolutamente nula, puede ser el caso del sistema de castas hindú donde la sociedad se ordena en torno a miles de pequeñas unidades ocupacionales autónomas, endógamas y hereditarias llamadas jati o sub castas. Estas subasta se agrupan a su vez en castas jerarquizadas según el grado de pureza espiritual o varna de cada casta, definiendo así tres castas puras y dos impuras, cada una de ellas subdivididas en un sinnúmero de subasta.
Todo hindú tiene un karma; nace en la subasta que se merece por haber cumplido o no con las reglas que ordenaban su vida anterior. Su jati actual es evidencia de su estado de desarrollo espiritual, su comportamiento está determinado por las reglas morales o dharma de su subasta. No cumplir con estas reglas será castigado tanto en su vida como después. (M.N.Srinivas, 1952 )
Los intentos de eliminar al menos legalmente la desigualdad inherente a este sistema, especialmente en lo referente al maltrato hacia los intocables no han tenido éxito fuera de las grandes ciudades. Es difícil luchar con una tradición de más de cuatro mil años de existencia.
El Sistema de Clases Sociales en América Latina
Cuando los europeos se apropian de América lo hacen sin tomar en cuenta los principios ideológicos y estructurales que organizaban los Estados imperiales teocráticos. Crean inclusive vocablos aglutinantes, en pleno menosprecio de las identidades étnicas o nacionales, a las que se asigna una posición social inferior, determinada principalmente por el fenotipo. “El indio nace cuando Colón toma posesión de la isla Hispaniola a nombre de los Reyes católicos” ( Bonfil Batalla ,1992 :30). El negro, otro concepto globalizante, lleva ventaja temporal como categoría subordinada y queda ubicado en un status aún inferior al del indio debido a su condición de esclavo.
Estas definiciones, sumadas a las instituciones de la encomienda y las mercedes de tierra, proveen las bases estructurales para la adjudicación del poder en América Hispana y el surgimiento de una oligarquía terrateniente con derecho a usar el don. La pronta aparición en el panorama político administrativo de las colonias de representantes directos de la monarquía restringe en cierta manera las aspiraciones de prestigio de estos nuevos propietarios. Algunos españoles hacen intentos de solicitar títulos de nobleza basados en el ancestro noble de sus esposas o madres indoamericanas pero estos afanes son sofocados por los decretos de abolición de los títulos de nobleza, de aparición muy temprana en las historias constitucionales de la mayoría de los países.
Los inmigrantes europeos, definidos como aquellos europeos no peninsulares, adquieren importancia demográfica y social especialmente durante la segunda mitad del S XIX, debido a los esfuerzos de los gobiernos por blanquear la raza como en el caso de la Cédula de Gracia decretada por la monarquía española, asustada ante la posibilidad de que el Caribe imitara el modelo libertario y negro de Haití a comienzos del Siglo, o debido a los esfuerzos diplomáticos de las repúblicas independientes para atraer inmigrantes y colonos europeos para ejercer y enseñar sus oficios los primeros, y para poblar y desarrollar las regiones agrícolas los segundos. Un ejemplo de la intención selectiva de este reclutamiento lo provee el Estatuto inmigratorio del Uruguay, que a fines de Siglo, establece claramente una política selectiva excluyendo textualmente a asiáticos, africanos y tzíngaros. (Cuando los sirios libaneses reclamaron, quedaron excluídos de la restricción los asiáticos de raza blanca). ver nota 4
La tenencia de la tierra y un estilo de vida señorial se combinan para dar origen a lo que Ribeiro (1971) llama el patronato tradicional oligárquico. A medida que avance la industrialización, esta clase se transformará en un patronato empresarial que compartirá las posiciones privilegiadas con el patriciado y el estamento gerencial extranjero.
Ribeiro divide los sectores intermedios en autónomos, formados por profesionales liberales y pequeños empresarios y dependientes, compuestos por funcionarios y empleados. En el estrato inferior se ubican lads clases subalternas: campesinado, (asalariados, parceleros y pequeños propietarios) y los operarios (trabajadores fabriles y de servicio) y las clases oprimidas que agrupan a los sectores marginales: trabajadores estacionales, recolectores, empleados/as domésticos/as, delincuentes, prostitutas, mendigos, etc.(Ribeiro, 1978).
Teniendo en cuenta que al menos hasta la primera mitad de este siglo, coexisten en nuestros países dos estructuras paralelas, una rural y una urbana , las que definen los parámetros espaciales para la repartición y el control del poder y los recursos, podemos aplicar este esquema a la mayoría de las sociedades de América Latina y el Caribe. ver nota 5
mucha influencia o poder _________________
poca influencia o poder _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _
Con la apropiación de Puerto Rico por los EE.UU. comienza el proceso de transformación de un modo de producción señorial o esclavista a uno capitalista. La desarticulación de la economía cafetalera y la consolidación de las corporaciones azucareras redundará en la peonización, la proletarización o la marginalización de agregados, medianeros y pequeños campesinos. La situación de los pequeños hacendados expropiados por las grandes corporaciones, se expresa en la frase de Rosendo Matienzo Cintrón citada por varios autores: “Abuelo, hacendado; padre, médico; hijo jornalero.” Cuando el jornalero emigra a las zonas costeras se enfrenta a un calendario laboral de dos tiempos, zafra y tiempo muerto; no todos los trabajadores consiguen trabajos alternos en este último período por lo que la emigración a la ciudad o a la metrópolis se convierte en la alternativa.
Al final de los años treinta se completa el proceso de proletarización y pauperización de los trabajadores
“Cautivos en las garras de la Depresión, subsisten a la sazón en la peor miseria de sus vidas mientras las corporaciones anuncian los dividendos más pingües de la historia” (Scarano, 1960 :33)
A fines de este siglo la burguesía tradicional se ha convertido en una clase superflua, suplantada por las sociedades anónimas y las empresas multinacionales protegidas por ideologías neoliberales orientadas a la globalización. Desde el punto de vista de ordenación de la sociedad , podemos observar la articulación de categorías laborales, con valores, proyectos y metas compartidas. Siguen quedando excluidas en este nuevo ordenamiento, los agregados sociales consecuencia del Estado de Bienestar, la sociedad consumerista y la proliferación de formas fáciles de conseguir dinero ilícito ubicados a ambos extremos del continuum socioeconómico.
Antes de terminar presentaremos un esquema resumiendo las principales teorías sobre las clases sociales:
LAS CLASES SOCIALES SON...
Teorías de Conflicto Funcionalismo Históricoevolutivas
’ ..categorías sociales con distintas combinaciones entre poder económico, poder político y prestigio social y en consecuencia con distintas posibilidades de conflicto o acuerdo entre ellas. Grupos de status, de posición, prestigio e intereses similares, grupos de poder o partidos y agregados de individuos y familias en posiciones económicas semejantes o clases.(Weber 1946).
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’.. “trabajadores, capitalistas y terratenientes, [que] son las tres grandes clases de la sociedad moderna basadas en el modo capitalista de producción” (Marx, 1894). El conflicto entre los propietarios de la tierra y el capital y los que sólo son dueños de su capacidad de trabajo llevaría necesariamente a la toma de conciencia de clase y a la formación del proletariado como una clase que es la disolución de todas las clases¨ y cuyo rol histórico sería la construcción de una nueva sociedad sin clases.
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’..(el) mecanismo por el cual la sociedad se asegura de que las posiciones importantes para el funcionamiento adecuado del sistema social sean llenados por las personas mejor calificadas. El hecho de que existan evaluación y remuneración diferencial para las distintas tareas necesarias para la sociedad provee el estímulo necesario para que las personas privilegiadas puedan entrenarse para ocupar las escasas posiciones que tienen la mayor importancia funcional (Davis & Moore, 1945).
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” ..resultado de un proceso evolutivo a lo largo del cual las sociedades van desarrollando técnicas de producción capaces de producir excedentes que serán usurpados por una pequeña élite que tiene el control de la redistribución y se adjudica el poder y los privilegios. La industrialización y la democratización de la sociedad redefinen las reglas y criterios para la redistribución, al mismo tiempo que darán paso al surgimiento de nuevas élites (Lenski 1966)
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REFERENCIAS
Bonfil Batalla, Guillermo. Identidad y Pluralismo en América Latina. San Juan, Puerto Rico: Editorial de la Universidad de Puerto Rico, 1992.
Lester R. Brown, ed. State of the World 1994. A Worldwatch Institute Report on Progress Toward a Sustainable Society. New York: Norton, 1994 :5.
Dahrendorf, R. "On the Origin of Inequality among Men." Readings in Social Inequality. ed. Andre Beteille. Baltimore: Penguin Books, 1969. 1644.
Davis, Kingsley and Wilbert Moore. “Some Principles of Social Stratification”, American Sociological Review, 10, (1945) :242-249. Reprinted in Bendix, R and S. M. Lipset eds. Class, Status and Power. New York: The Free Press, 1966 :47-53.
Fried, Morton H. "On the Evolution of Social Stratification and the State." Culture in History.ed.Stanley Diamond. New York: Columbia University Press, 1960. 713731.
Lenski, Gerhard E. Power and Privilege. A Theory of Social Stratification. New York: McGraw Hill Book Co., 1966
Macionis, John J. Society. The Basics. NJ: Prentice Hall, 1996.
Engels, Frederick. ed. Capital. A Critique of Political Economy by Marx, Karl (1894) Vol III. New York: International Publishers, 1967. Cap.LII “Classes” :885.
Pike, K. L. Language in Relation to a Unified Theory of the Structure of Human Behavior. Glendale, Calif.: Summer Institute of Linguistics, 1954.
Quintero Rivera, Ángel G. Patricios y Plebeyos: burgueses, hacendados, artesanos y obreros. Las relaciones de clase en el Puerto Rico de cambio de siglo. San Juan: Huracán, 1988.
Ribeiro, Darcy. El Dilema de América Latina. México: Siglo XXI, 1971.
Parte Tres: “La Estructura del Poder.”
Os Brasileiros : Teoría do Brasil. Petropolis: Editora Vozes. 1978 :92
Scarano, Francisco A. "Inmigración y Estructura de Clases: Los Hacendados de Ponce." Inmigración y Clases Sociales en el Puerto Rico del Siglo XIX. ed. Scarano Francisco A. San Juan: Ediciones Huracán, 1981. 2166.
Srinivas, M. N. "The Caste System in India." Social Inequality. Selected Readings. ed. Andre Beteille. Baltimore: Penguin Books, 1969. 265272.
Stavenhagen, Rodolfo “Classes, colonialism and acculturation” in Studies in Comparative International Development. Beverly Hills, California. Vol 1, Nº 6. 1965
Thurnwald, Richard. Economics in Primitive Communities. Ann Arbor: University Microfilms International, 1932.
Urciuoli, Bonnie. "Representing Class: Who decides?" Anthropological Quarterly Vol. 66, Nº 4. 1993: 203210.
Weber, Max . “Class, Status and Party” in Gerth, H.H and C.W. Mills. eds. Max Weber: Essays in Sociology. New York: Oxford University Press.1946